Cómo preparar matcha en casa paso a paso
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Preparar matcha en casa es mucho más que mezclar polvo verde con agua caliente. La temperatura, la proporción, la calidad del matcha e incluso la forma de batir influyen directamente en el sabor, la textura y la experiencia final.
Cuando el matcha se prepara correctamente, el resultado no es amargo ni áspero. Es suave, vegetal, ligeramente dulce y con una textura cremosa que envuelve el paladar.
En esta guía aprenderás:
- La proporción exacta de matcha y agua.
- La temperatura ideal para evitar el amargor.
- El paso a paso tradicional japonés.
- Cómo prepararlo si no tienes utensilios.
- Los errores más comunes y cómo evitarlos.
¿Qué necesitas para preparar matcha?
Tradicionalmente, el matcha se prepara con utensilios japoneses específicos:
- Chawan (cuenco).
- Chasen (batidor de bambú).
- Chashaku (cucharilla medidora).
Sin embargo, si no los tienes, puedes usar:
- Un bol pequeño.
- Una cucharilla medidora.
- Un batidor manual pequeño o espumador eléctrico.
Lo importante no es el utensilio, sino la técnica.
La proporción correcta de matcha y agua
Esta es la pregunta más frecuente.
Para un usucha tradicional (matcha ligero) recomendamos:
- 2 gramos de matcha (aproximadamente una cucharadita colmada).
- 60–70 ml de agua.
- Agua a 75–80°C.
Esta proporción ofrece:
- Cuerpo equilibrado.
- Sabor umami definido.
- Textura cremosa.
Si eres principiante, puedes empezar con 1,5 g y ajustar gradualmente.
La temperatura ideal del agua
Uno de los mayores errores al preparar matcha es usar agua hirviendo.
Por encima de 80°C se extraen más catequinas y taninos, compuestos responsables del amargor.
Entre 75 y 80°C:
- Se preserva la L-teanina.
- Se mantiene el dulzor natural.
- El perfil es más suave y redondo.
Consejo práctico: hierve el agua y déjala reposar 1–2 minutos antes de usarla.
Paso a paso: cómo preparar matcha correctamente
1. Tamiza el matcha
Pasa el polvo por un colador fino antes de añadir agua. Esto evita grumos y mejora la textura.
2. Añade una pequeña cantidad de agua
Agrega unos 10–15 ml de agua y mezcla hasta crear una pasta homogénea.
3. Incorpora el resto del agua
Añade hasta alcanzar los 60–70 ml.
4. Bate en forma de “M” o “W”
Realiza movimientos rápidos en zigzag con la muñeca, no con el brazo. La superficie debe quedar cubierta de una microespuma fina y uniforme.
La espuma ideal es cremosa, sin burbujas grandes.
Cómo conseguir una espuma perfecta
La espuma depende de:
- Matcha fresco y de calidad.
- Temperatura adecuada.
- Movimiento rápido y ligero.
No se trata de remover, sino de batir con energía durante 10–15 segundos.
Errores comunes al preparar matcha
Agua demasiado caliente
Produce un sabor áspero y dominante.
No tamizar el polvo
Genera grumos y textura arenosa.
Proporción incorrecta
Demasiado polvo sin suficiente agua intensifica el amargor.
Matcha de baja calidad
El matcha culinario no está diseñado para beber solo.
Mala conservación
El matcha es sensible a la oxidación. Debe guardarse en un envase hermético, protegido de la luz y el calor.
Cómo preparar matcha sin batidor de bambú
Si no tienes chasen:
- Mezcla el matcha con poca agua hasta formar una pasta.
- Usa un espumador eléctrico o batidor pequeño.
- Evita agitar en exceso para no generar burbujas grandes.
No es tradicional, pero funciona.
Cómo preparar matcha latte
Para un perfil más suave:
- Prepara 2 g de matcha con 40 ml de agua.
- Añade leche caliente o bebida vegetal.
- Endulza ligeramente si lo deseas.
El latte es ideal para iniciarse, pero no sustituye la experiencia tradicional.
Cómo saber si tu matcha es de buena calidad
Un buen matcha ceremonial debe:
- Tener color verde brillante.
- Aroma fresco y vegetal.
- Textura extremadamente fina.
- Sabor equilibrado, con ligera dulzura natural.
Si sabe intensamente amargo incluso con buena técnica, probablemente no sea de calidad ceremonial.
Puedes explorar nuestra colección de matcha ceremonial si quieres experimentar un perfil más suave y equilibrado.
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Cómo conservar el matcha correctamente
El matcha es sensible a:
- Luz.
- Oxígeno.
- Calor.
- Humedad.
Recomendaciones:
- Guardarlo en envase hermético.
- Mantenerlo en un lugar fresco y seco.
- Consumirlo preferiblemente en 4–8 semanas tras abrirlo.
Una mala conservación altera el sabor incluso si la preparación es correcta.